Tras ser explorados mediante resonancia magnética, los menores con diabetes muestran diferencias en su función cerebral, en concreto aquellos diagnosticados de diabetes tipo 1.

La revista Plos Medicine ha publicado un estudio dirigido por investigadores de la Facultad de Medicina de la Universidad de Stanford, en Estados Unidos. “Nuestros hallazgos sugieren que en niños con diabetes tipo 1 el cerebro no está siendo tan eficiente como podría”.

Los patrones anormales de actividad cerebral fueron más pronunciados en niños que conviven con la diabetes desde hace más tiempo. La conclusión es que, a pesar de la gran atención que prestan los endocrinos a este grupo de pacientes, estos niños siguen corriendo el riesgo de tener problemas de aprendizaje y de conducta que probablemente estén asociados con su enfermedad”, explica la autora principal del trabajo, Lara Foland-Ross.

A su vez, ha querido explicar que “los niños diabéticos tienen cambios crónicos en los niveles de glucosa en sangre, importante para el desarrollo cerebral. Las células cerebrales necesitan un suministro constante de glucosa como combustible”. Trabajos anteriores habían revelado cambios en la estructura del cerebro y un leve deterioro del rendimiento en las tareas cognitivas en niños con diabetes tipo 1, pero el mecanismo no había sido estudiado hasta ahora.

Respecto a la investigación

Un grupo de estudio, formado por 93 niños con diabetes tipo 1, y un grupo de control, formado por 57 menores que no padecía esta patología, se sometió a escáneres cerebrales IRMf. Todos los participantes, que tenían entre siete y catorce años, realizaron pruebas conductuales y cognitivas antes de la exploración cerebral.

Durante la exploración, los niños desarrollaron una tarea que requería un nivel de concentración elevado. El escaneo evaluó qué sucedía en el cerebro durante ese tiempo. El resultado mostró que, aunque los menores con diabetes realizaron el ejercicio con la misma precisión que los demás, sus cerebros se comportaban de manera diferente.

En los niños con diabetes tipo 1, la red neuronal por defecto (RND), que es el sistema inactivo del cerebro, no se apagaba durante la tarea.

Anomalías más pronunciadas en edades tempranas

Con el objetivo de compensar la activación anormal de la RND, las redes de control ejecutivo del cerebro, responsables de aspectos de autorregulación y concentración, trabajaban más de lo normal en los niños con diabetes. Estas anomalías se mostraban más pronunciadas en niños que llevaban más tiempo diagnosticados, lo que sugiere que el problema podría empeorar con el tiempo. “Cuanto más tiempo tenga la exposición a cambios dinámicos en los niveles de glucosa en sangre, mayores serán las alteraciones en la función cerebral con respecto a la red de modo predeterminado”, explica Foland-Ross.

Los adultos con diabetes sugieren que, en las últimas etapas de la enfermedad, el cerebro finalmente pierde su capacidad para compensar este problema.

En la actualidad, este grupo científico quiere estudiar si lograr mejores concentraciones de glucosa en sangre mediante tratamientos con páncreas artificial de ciclo cerrado beneficia a la función cerebral de los niños. Estos dispositivos, que ajustan automáticamente la administración de insulina, pueden ser una alternativa para mejorar la situación de estos menores con diabetes que muestran diferencias en su función cerebral.